Judíos ortodoxos, contra el horario de verano fijo

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Judíos ortodoxos, contra el horario de verano fijo
La Cámara de Representantes aprobó terminar con el cambio de hora estacional y fijar el horario de verano todo el año. Para las comunidades judías ortodoxas, ese «detalle» administrativo puede volver casi imposible cumplir con la oración matutina.
Bastión · Estados Unidos

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el martes, con un contundente respaldo bipartidista de 308 votos contra 117, un proyecto de ley que pondría fin al cambio de hora dos veces al año y haría permanente el horario de verano en todo el país. La iniciativa, conocida como Sunshine Protection Act, pasa ahora al Senado, donde su suerte es incierta — aunque la Casa Blanca ya respaldó la medida y sus asesores recomendarían a Donald Trump firmarla si llega a su escritorio.

Lo que para la mayoría es una discusión sobre comodidad y ahorro energético, para las comunidades judías ortodoxas de Estados Unidos es un problema serio de práctica religiosa cotidiana.

El problema: rezar antes de que salga el sol

Agudath Israel of America, una de las organizaciones ortodoxas más influyentes del país, instó públicamente al Senado a rechazar la legislación. Su argumento no es estético sino práctico: la ley judía prohíbe recitar oraciones matutinas clave —como la Amidá— antes de horarios específicos vinculados a la salida del sol. Si el horario de verano se vuelve permanente, el amanecer se retrasaría una hora en el reloj, lo que en ciertas regiones del país empujaría la salida del sol pasadas las 9 de la mañana durante el invierno.

«La extensión del horario de verano creará una dificultad extrema para los judíos practicantes.»

Es la frase con la que Agudath Israel resumió su postura tras la votación en la Cámara. La organización fue más allá: advirtió que sería «extraordinariamente difícil —si no imposible—» llegar a tiempo al trabajo después de cumplir con los servicios matutinos en la sinagoga, y que el cambio también afectaría la hora de inicio de las escuelas judías.

Cómo lo explica un rabino: el caso Detroit

Según Menachem Posner, en una columna para Chabad.org, hoy en enero el amanecer en Detroit puede caer después de las 8 de la mañana — ya complicado, pero manejable. Con el horario de verano fijo, ese amanecer se correría a las 9 a.m.

Existen indulgencias halájicas que permiten adelantar el rezo a eso de las 7:30 a.m. en ciertos casos, pero Posner reconoce que «seguirá siendo un reto para muchos» judíos que necesitan llegar a horario al trabajo o la escuela.

Un efecto colateral menor: los ayunos invernales, que hoy terminan antes de la cena para muchas familias, pasarían a terminar una hora más tarde.

El desafío no es solo individual. Muchas oraciones matutinas requieren un minyán — un quórum de diez personas — algo que se vuelve logísticamente más difícil de coordinar cuanto más tarde amanece y más ajustados quedan los horarios antes de ir al trabajo.

No todo es en contra: el otro lado de la moneda

Posner también señaló un beneficio inesperado: con el horario de verano fijo, el Shabat —que comienza al atardecer y puede caer antes de las 16:00 en pleno invierno en algunas zonas del país— arrancaría una hora más tarde, dándole a las familias judías más tiempo para prepararse incluso en el día más corto del año.

La Unión Ortodoxa y la Coalición por los Valores Judíos también se manifestaron en contra de la medida, sumándose a Agudath Israel. Ninguna de las tres organizaciones pidió mantener el sistema actual de cambios estacionales como única alternativa: piden que el Senado valore también la opción del horario estándar permanente —es decir, quedarse con la hora de invierno todo el año— en lugar de fijar el horario de verano.

Un debate viejo, y no solo en Estados Unidos

No es la primera vez que Estados Unidos prueba esto: adoptó el horario de verano permanente durante la Segunda Guerra Mundial y volvió a intentarlo en 1974 en medio de la crisis energética, para reducir consumo. La medida resultó tan impopular —sobre todo por las mañanas oscuras de invierno— que el Congreso la derogó el mismo año. Agudath Israel citó explícitamente ese antecedente en su comunicado.

El dilema tampoco es exclusivo de Estados Unidos. En 2011, el gabinete de Benjamin Netanyahu aprobó por unanimidad extender el horario de verano en Israel hasta el primer domingo después del 1° de octubre, pese a las objeciones de los partidos jaredíes (ultraortodoxos), que temían que un Yom Kipur con horario de verano hiciera más difícil el ayuno.

Los números del proyecto

Votación en Cámara de Representantes 308 a favor – 117 en contra
Adultos que prefieren horario de verano fijo 56% (encuesta AP-NORC, 2025)
Adultos que prefieren horario estándar fijo ~40%
Estados que ya no aplican horario de verano Hawái y Arizona

Los defensores de la ley, como el republicano Gus Bilirakis (Florida) y el demócrata Frank Pallone (Nueva Jersey), argumentan que el cambio de hora dos veces al año altera el sueño, aumenta accidentes laborales y choques en la ruta, además de impulsar la actividad económica en estados turísticos con más luz en las tardes de invierno. La Casa Blanca calcula un ahorro de «cientos de millones de dólares anuales» solo por eliminar la logística del cambio de reloj.

El proyecto todavía debe pasar por el Senado, con final abierto. Pero el caso expone algo que rara vez se discute en estos debates aparentemente técnicos: una decisión sobre relojes, pensada en términos de ahorro energético y accidentes de tránsito, puede reconfigurar por completo la rutina diaria de comunidades enteras cuya práctica religiosa depende, literalmente, de la posición del sol en el cielo.


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