Políticos israelíes Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir en imágenes individuales.

La carta que desnuda al gobierno israelí

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La carta que desnuda al gobierno israelí
Más de 550 generales, coroneles y exjefes de inteligencia israelíes retirados le escribieron a Donald Trump: si el gobierno de Netanyahu no frena la violencia de los colonos en Cisjordania, las consecuencias «podrían resultar más catastróficas que las atrocidades del 7 de octubre». No lo dice ningún activista externo. Lo dice la gente que dedicó su carrera entera a la seguridad de Israel.
Julio 2026 · Lectura: 9 min

El lunes 27 de julio, un día antes de que Benjamin Netanyahu volara a Washington para reunirse con Donald Trump, se conoció una carta abierta con una firma colectiva poco habitual: los Comandantes de Seguridad de Israel, un grupo que agrupa a más de 550 generales y coroneles retirados de las FDI, junto con equivalentes del Mossad, el Shin Bet, la policía, el Consejo de Seguridad Nacional y el cuerpo diplomático. La redactó el general de división retirado Matan Vilnai, exjefe adjunto del Estado Mayor de las FDI y ex ministro de Seguridad del Frente Interno.

El pedido central: que sea Trump, y no nadie más, quien fuerce a Netanyahu a actuar contra la violencia de colonos en Cisjordania.

Carta de los Comandantes de Seguridad de Israel a Donald Trump sobre la violencia de colonos en Cisjordania

La carta, en sus propias palabras

Carta de Matan Vilnai a Donald Trump — 27 de julio de 2026

Estimado señor Presidente, habiendo dedicado nuestras vidas a la seguridad de Israel y a su pilar central —la relación especial entre Estados Unidos e Israel—, nos acercamos a usted con esta alerta urgente: a menos que sean arrestados rápida y decisivamente, la escalada de violencia en Cisjordania está destinada a incendiar la región y conlleva graves repercusiones tanto para la seguridad israelí como para los intereses regionales de Estados Unidos.

Es nuestro juicio profesional que nadie más que usted, señor Presidente, puede evitar esta calamidad. Mientras que nuestras agencias de seguridad destacan en el trato con Hamás y otros grupos terroristas palestinos, están severamente limitadas cuando se trata de terroristas judíos.

No es ningún secreto que ciertos miembros de nuestro gobierno actual orquestan gran parte de este caos, incluso protegiendo a sus seguidores —armados y movidos por impulsos mesiánicos— de la ley y su aplicación. Como resultado, nuestros sucesores al frente de los servicios de seguridad enfrentan un dilema imposible: seguir su juicio profesional, o adherirse a las directrices de un liderazgo político que exige lo contrario.

Si el aumento de la actividad terrorista de colonos judíos y la política gubernamental de asfixiar a la Autoridad Palestina continúan, las consecuencias podrían resultar aún más catastróficas que las atrocidades de Hamás del 7 de octubre. Esta trayectoria amenaza con devastar la seguridad israelí, socavar los intereses estadounidenses y romper la estabilidad regional. La tendencia es clara y las pruebas están a la vista. No volvamos a ser sorprendidos.

Mayor General (Retirado) Matan Vilnai — Exjefe adjunto del Estado Mayor de las FDI, exministro del Frente Interno de Seguridad, presidente de la CEI
Segunda página de la carta de los Comandantes de Seguridad de Israel a Donald Trump

Vilnai advierte, además, que esta trayectoria pone en riesgo el propio Plan de 20 Puntos para Gaza de Trump y hasta los Acuerdos de Abraham —al punto de que sus firmantes podrían plantearse retirarse—.

Por qué el origen de esta carta cambia todo

No es una ONG de derechos humanos. No es un gobierno extranjero. Es gente que construyó su carrera entera dentro del propio aparato de seguridad israelí —muchos de ellos con décadas al frente de las FDI, el Mossad o el Shin Bet— diciendo, con nombre y apellido, que su propio gobierno protege a «terroristas judíos» de la ley. Eso convierte la carta en un diagnóstico técnico desde adentro, no en una crítica ideológica desde afuera.

Ben-Gvir y Smotrich, sin nombrarlos

Vilnai no identifica a ningún funcionario en particular, pero señalamientos equivalentes ya se hicieron públicamente contra el ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir —con condenas previas por incitación al racismo y apoyo a un grupo terrorista, y que supervisa hoy una policía que apenas arresta o procesa a colonos violentos— y el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, señalado por trabajar activamente para debilitar a la Autoridad Palestina con el objetivo declarado de impedir un Estado palestino.

Ben-Gvir además celebró públicamente que el ministro de Defensa Israel Katz suspendiera la detención administrativa —el mecanismo que permite detener indefinidamente sin el estándar probatorio de un arresto normal— específicamente para sospechosos judíos, mientras se mantiene sin cambios para los detenidos de seguridad palestinos.

Otras voces desde adentro, la misma semana

Gadi Eisenkot — «Al borde de la anarquía»

El principal rival político de Netanyahu de cara a las elecciones de octubre, exjefe del Estado Mayor de las FDI, declaró que la realidad en Cisjordania está «muy cargada, al borde de la anarquía», y culpó directamente a Netanyahu, Smotrich y Ben-Gvir. Según Eisenkot, Netanyahu «desmanteló efectivamente» a las FDI como autoridad soberana del territorio, por necesidades de coalición, y denunció incluso difamación hacia los propios comandantes desde voceros del primer ministro.

Michael Milstein — «El comportamiento del bando judío»

El exjefe del departamento palestino de inteligencia militar israelí fue directo en Radio del Ejército: «No reconozco en el lado palestino el izado de la bandera de la intifada (…) Las amenazas se están desarrollando principalmente debido al comportamiento del bando judío».

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550+ Firmantes de la carta a Trump

Netanyahu había dicho en diciembre de 2025 que los colonos violentos eran apenas «unos 70 jóvenes» que ni siquiera eran de Cisjordania. A principios de julio de 2026 revisó esa cifra a 150 «delincuentes juveniles» que, según él, fueron «traídos» a la zona. Se supo además que su propio gabinete había votado en marzo aprobar un plan para combatir la violencia de colonos —pero decidió no anunciarlo públicamente, por motivos políticos.

El contexto inmediato: un fin de semana de fuego

La carta llegó apenas días después de que un palestino, en la aldea de Tell, le arrebatara el arma a un miembro de un escuadrón de seguridad civil de un asentamiento y matara a él y a un oficial de las FDI, en medio de un enfrentamiento con un grupo de israelíes armados —incluidos menores— que había entrado sin coordinación a una zona prohibida. Cuatro palestinos murieron también. Lo que siguió fue una oleada de represalias: mezquitas incendiadas, casas atacadas, vehículos quemados, y nuevos ataques que continuaron incluso el domingo por la noche —camiones incendiados cerca de Beita, un intento de incendio en Talfit con un grafiti que saludaba, con sorna, al general a cargo de sellar las casas de los palestinos implicados en el tiroteo original—.

Mientras tanto, más de 1.100 palestinos murieron en Cisjordania a manos de fuerzas israelíes o colonos desde octubre de 2023, frente a unos 68 israelíes muertos en el mismo período. Y la violencia de colonos, lejos de ser un pico puntual, viene en ascenso sostenido: 867 incidentes registrados en 2025, contra 682 en 2024.

Lo que queda planteado

La carta de Vilnai no pide simpatía internacional ni condena diplomática genérica. Pide algo mucho más concreto: que el único actor con capacidad de presión real sobre Netanyahu —Trump— la use. Y lo hace advirtiendo, con el peso de más de cinco siglos combinados de experiencia en seguridad israelí, que la inacción frente a esto podría terminar costando más caro que la propia masacre del 7 de octubre.

Queda por verse si esa advertencia, viniendo de adentro del propio sistema que la vio nacer, logra algo que años de condenas externas no consiguieron.


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