Reunión diplomática de líderes de Oriente Medio y Asia

“¿Quién te dio permiso?”: la carta que sacudió al Golfo

«¿Quién te dio permiso?»: la carta que sacudió al Golfo
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Medio Oriente
“¿Quién te dio permiso?”: la carta que sacudió al Golfo

Un multimillonario emiratí que apoyó a Trump en 2016 e hizo negocios con él le exige cuentas por la guerra con Irán. Y la región entera, mientras tanto, empieza a reacomodarse sin esperar a que Washington decida por ella.

Hay documentos que marcan un antes y un después — no porque los firme un jefe de Estado o vengan de una cancillería, sino porque dicen en voz alta lo que todos piensan y nadie se atreve a pronunciar. El 5 de marzo de 2026, a las 3:21 de la madrugada, un multimillonario emiratí publicó en X una carta abierta dirigida directamente a Donald Trump. Sin intermediarios, sin eufemismos diplomáticos, sin el lenguaje de algodón que caracteriza a la política del Golfo. Empieza con una pregunta que retumba: «Señor Presidente. Una pregunta directa. ¿Quién te dio el poder de arrastrar nuestra región a una guerra con Irán?»

Quién es Khalaf Al Habtoor

Para entender el peso de esta carta hay que entender primero quién la firma. Khalaf Ahmad Al Habtoor no es un disidente ni un opositor exiliado. Es el fundador y presidente del Al Habtoor Group, uno de los conglomerados más grandes de los Emiratos Árabes Unidos —hoteles de lujo, construcción, ingeniería, automoción y entretenimiento—, y Forbes lo ubica entre las 335 personas más ricas del mundo, con un patrimonio de 2.300 millones de dólares.

En los Emiratos, la expresión pública a este nivel no ocurre en el vacío: es un país de control político muy preciso, y cuando alguien de su estatura publica algo así en árabe, para que todo el mundo árabe lo lea, hay un mensaje detrás del mensaje.

Un aliado, no un enemigo

En 2015, Al Habtoor escribió una columna en el diario The National titulada «Por qué apoyo a Donald Trump para presidente», en la que lo llamó «un hacedor sin miedo». Lo respaldó públicamente cuando casi nadie en el mundo árabe lo hacía. También abrazó los Acuerdos de Abraham y normalizó relaciones comerciales con Israel antes que la mayoría en los Emiratos: su grupo firmó cooperación estratégica con la empresa tecnológica israelí Mobileye. En lo económico, además, llegó a ser socio de negocios directo de Trump: en 2008 su grupo integró el consorcio que ganó el contrato de 790 millones de dólares para la Trump International Hotel and Tower en la Palm Jumeirah de Dubai —proyecto que se cayó en 2011 por la crisis financiera—, y en 2015 cortó la relación después de que Trump pidiera prohibir el ingreso de musulmanes a EE.UU.

La carta, completa

El texto, dirigido a @realDonaldTrump y @POTUS, recorre varios frentes de acusación en un mismo posteo.

«Señor presidente Donald Trump. Pregunta directa: ¿Quién les dio la decisión de arrastrar a nuestra región a una guerra con Irán? ¿Y sobre qué se basaron para tomar esta peligrosa decisión? ¿Consideraron los daños colaterales antes de apretar el gatillo? […] Han colocado a los países del Consejo de Cooperación del Golfo y a los estados árabes en el centro de un peligro que no eligieron. […] ¿Quién les dio permiso para convertir nuestra región en un campo de batalla?» — Khalaf Al Habtoor, X, 5 de marzo de 2026

Pregunta primero si Trump calculó los daños colaterales antes de «apretar el gatillo», y si pensó que los primeros perjudicados por la escalada serían los países de la región —no Irán, no Israel, sino los Estados del Golfo, que recibieron misiles y drones iraníes en las horas siguientes a los bombardeos. Luego viene la pregunta que pocos se habían animado a formular tan directamente: «¿Fue esta una decisión suya? ¿O fue resultado de la presión de Netanyahu y su gobierno?» — escrito así, con ese nombre propio, en una carta dirigida al presidente de Estados Unidos.

Después apunta al Board of Peace, la junta anunciada por Trump en enero para gobernar y reconstruir Gaza, presentada como iniciativa de paz y estabilidad y financiada en buena parte con miles de millones de dólares de los países del Golfo:

«La mayor parte de la financiación para estas iniciativas provino de países de la propia región […] que aportaron miles de millones de dólares, supuestamente para apoyar la estabilidad y el desarrollo. Estos países tienen derecho a preguntarse hoy: ¿Adónde fue a parar este dinero? ¿Estamos financiando iniciativas de paz o una guerra que nos pone en peligro?» — Khalaf Al Habtoor

El tramo final de la carta cambia de interlocutor: deja de hablarle a los países del Golfo y empieza a hablarle al propio electorado estadounidense, en el idioma que —según el propio texto— Trump mejor entiende: números y encuestas.

658
Ataques aéreos en el extranjero, primer año de mandato
7
Países con intervención militar (incluye Irán y Venezuela)
US$ 40.000-65.000 M
Costo directo estimado (Institute for Policy Studies)
-9%
Caída de aprobación en 400 días de mandato

Según la carta, esos 658 ataques aéreos extranjeros en el primer año igualan el total registrado durante todo el mandato de Joe Biden —al que Trump acusaba justamente de involucrar a EE.UU. en guerras ajenas—, y las intervenciones alcanzaron a Somalia, Irak, Yemen, Nigeria, Siria, Irán y Venezuela, además de operaciones navales en el Caribe y el Pacífico oriental. El costo citado, atribuido al Institute for Policy Studies, oscila entre 40.000 y 65.000 millones de dólares en operaciones militares directas, con un techo de 210.000 millones si el conflicto se prolongaba cuatro o cinco semanas más, sumando impacto económico y pérdidas indirectas. El posteo cierra con una frase que funciona como condena moral completa:

«El verdadero liderazgo no se mide por decisiones sobre la guerra, sino por la sabiduría, el respeto al prójimo y la lucha por la paz. Si estas iniciativas se lanzaron en nombre de la paz, entonces tenemos derecho a exigir total transparencia y una rendición de cuentas clara.» — Khalaf Al Habtoor

El alcance del posteo

Publicado a las 3:21 a.m. del 5 de marzo de 2026, el hilo acumuló 11,8 millones de visualizaciones, cerca de 50.000 «me gusta», 14.000 reposteos y 5.000 respuestas — un alcance enorme para una carta política en árabe dirigida a un jefe de Estado extranjero.

Lo que la carta no dice

Esta carta es importante, y es valiente para los estándares de expresión pública del Golfo. Pero también merece una lectura crítica, porque tiene una ausencia que dice tanto como lo que sí dice.

Al Habtoor se indigna porque los misiles iraníes sobrevolaron Dubai, porque su dinero financió algo que terminó estallándole en la cara, porque la guerra que él mismo contribuyó a hacer posible —con sus acuerdos de normalización, con el financiamiento del Board of Peace, con su respaldo político a Trump durante años— le llegó directamente a él. No se indigna, en cambio, por los palestinos.

Una lectura del Board of Peace

El Board of Peace que la carta denuncia puede leerse, según este análisis, no como una iniciativa de paz pensada para los palestinos, sino como una junta de administración nombrada desde afuera, sin elecciones ni consulta al pueblo palestino, financiada por países que normalizaron con Israel, bajo supervisión estadounidense, en un territorio recién devastado. Es una lectura crítica entre varias posibles: quienes defienden ese tipo de estructuras de transición argumentan que la alternativa —ningún mecanismo externo de gobernanza y reconstrucción— dejaría a Gaza en un vacío institucional todavía más profundo. Lo que no está en discusión es que los países del Golfo pagaron miles de millones por esa estructura, y que Al Habtoor reclama ahora no porque los palestinos sigan sin voz en su propio destino, sino porque el modelo le salió caro a él y a los suyos.

Los palestinos llevan décadas siendo el argumento que cada actor de este tablero agita cuando le conviene: los países del Golfo los usaron como moneda de negociación, Hamas los usó, Irán los usó, y la estructura que Trump construyó bajo el nombre de ayuda humanitaria también los deja, según esta lectura, sin asiento en la mesa. Al Habtoor los menciona de pasada mientras le reclama a Trump la factura de su propia inversión fallida. Vale decirlo con la misma honestidad con que se reconoce el valor de la carta.

Lo que significa en el tablero

Más allá de sus límites morales, la carta es geopolíticamente significativa por una razón concreta: el Golfo está enviando una señal, y hay que saber leerla. No es una señal de ruptura total con Washington —los Emiratos siguen siendo aliados de EE.UU., Arabia Saudita sigue teniendo sus contratos de armas, eso no cambia de un día para otro—. Es una señal de que la paciencia tiene un límite: de que el dinero del Golfo no es un cheque en blanco para cualquier aventura militar que Netanyahu convenza a Trump de emprender, y de que hay un establishment regional que empieza a calcular si la alianza con Washington le cuesta más de lo que le da. Al Habtoor, en este sentido, no habla solo.

La señal se confirma: el Golfo se mueve sin esperar a Washington

Lo que Al Habtoor planteó como pregunta en marzo, la región lo empezó a responder con hechos meses después. El 7 de agosto de 2026, Turquía, Arabia Saudita y Pakistán firmaron un pacto de defensa trilateral con una cláusula que recuerda al Artículo 5 de la OTAN: un ataque armado contra cualquiera de los tres se considera un ataque contra los tres. Pakistán y Arabia Saudita ya completaron la ratificación; Turquía sigue en proceso.

El 23 de octubre, ese realineamiento se hizo más visible todavía. En Estambul se celebró la primera cumbre conjunta entre el grupo regional R4 (Turquía, Egipto, Pakistán, Arabia Saudita) y los cancilleres de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. El comunicado final pidió resolver el conflicto entre EE.UU./Israel e Irán «únicamente mediante el diálogo y la diplomacia», y el canciller turco Hakan Fidan fue categórico: «Estamos de acuerdo en que un nuevo ataque contra Irán extenderá la guerra y el conflicto por toda la región. La intervención militar en Irán no es ni mucho menos la solución. Por ahora, nadie lo apoya.» El canciller francés, por su parte, advirtió que una nueva escalada «tendrá consecuencias muy graves para el precio de los hidrocarburos.»

Teherán entra por otra puerta

Tres días después, el 26 de octubre, altos funcionarios de esos mismos tres países —el ministro de Defensa saudí Khalid bin Salman, el comandante del ejército paquistaní Asim Munir y el jefe de inteligencia turco Ibrahim Kalin— viajaron a Teherán para una reunión directa con las autoridades iraníes, por fuera del esquema R4/Estambul que excluye a Irán. Al-Arabiya, medio cercano a la corte saudí, vinculó la visita al propio pacto trilateral de agosto, como parte de «los esfuerzos continuos […] para reducir las tensiones entre las partes de la crisis actual». Irán, por su parte, enmarcó el encuentro en lo que llama «seguridad endógena»: la idea de que ningún mecanismo de seguridad regional puede funcionar sin la participación de todos los actores de la región, Teherán incluido.

El think tank Atlantic Council resumió el fondo del movimiento en un informe sobre cómo reconstruir las asociaciones de seguridad entre EE.UU. y el Golfo: «La guerra de Irán ha profundizado las preocupaciones de larga data […] sobre si Estados Unidos es un socio fiable en materia de seguridad.» Neil Quilliam, de Chatham House, lo planteó en los mismos términos que Al Habtoor, aunque desde otro ángulo: «Los líderes del Golfo han señalado que las prioridades de Washington no siempre coinciden con las suyas. Estados Unidos puede entrar en el conflicto o escalarlo, y luego dejar a los países de la región solos con muchas de las consecuencias.»

Una carta publicada de madrugada por un multimillonario emiratí que apoyó a Trump y ganó dinero con él dice más sobre el estado real del tablero que semanas de comunicados oficiales. Meses después, esa misma pregunta —¿quién les dio permiso?— se transformó en pactos de defensa, cumbres sin Washington y, finalmente, en funcionarios saudíes, paquistaníes y turcos sentados frente a frente con Teherán. Queda pendiente, eso sí, la pregunta que ni la carta ni ninguna de estas cumbres responde todavía: cuándo alguien le preguntará lo mismo a los palestinos.


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Fuentes: Posteo original de Khalaf Al Habtoor en X (5 de marzo de 2026, capturado antes de ser borrado). Al-Monitor, «UAE billionaire Habtoor openly lambasts Trump over Iran war» (marzo de 2026). The National (columna de Al Habtoor, 2015). IRNA, cumbre de Teherán del 26 de octubre de 2026. Declaraciones de Hakan Fidan en la cumbre 4+4 de Estambul. Atlantic Council. Chatham House (Neil Quilliam, vía New Arab).

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