Reves de Trump frente a Iran y otros temas.

Trump y el Congreso: cuando el muro empieza a hablar

Trump y el Congreso: cuando el muro empieza a hablar
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Trump y el Congreso: cuando el muro empieza a hablar

El 3 de junio de 2026, cuatro republicanos se unieron a los demócratas para votar un freno a la guerra de Irán. En el mismo día, una revuelta republicana obligó a abandonar el fondo para indemnizar a los participantes del 6 de enero. Y un candidato apoyado por Trump perdió las primarias en Iowa. Todo en 24 horas. El muro que Trump construyó con su partido empieza a tener grietas — y las midterm de noviembre están acercándose.

Bastión · Análisis · EEUU · Junio 2026

Trump dijo en octubre de 2025, durante un discurso en Tokio, que después de aprobar su gran proyecto de ley fiscal y de recortes sociales ya no necesitaba nada más del Congreso. «Habremos terminado por cuatro años», dijo. No necesito que me ayuden — solo que no me molesten.

El 3 de junio de 2026, el Congreso le demostró que eso no funciona así.

En un solo día, la Cámara de Representantes aprobó una resolución para frenar la guerra de Irán — con cuatro republicanos rompiendo filas — una revuelta republicana obligó al gobierno a abandonar un fondo de 1.800 millones de dólares para indemnizar a aliados de Trump perseguidos durante la administración Biden, y un candidato que Trump apoyó tardíamente perdió las primarias en Iowa. Tres derrotas en 24 horas. No es una coincidencia — es una señal.

El freno a la guerra — y lo que significa el veto que viene

La resolución aprobada el 3 de junio por 215 votos contra 208 se ampara en la Ley de Poderes de Guerra de 1973, que exige la autorización del Congreso para mantener hostilidades militares prolongadas. Sus promotores sostienen que Trump ordenó la ofensiva contra Irán el 28 de febrero sin el visto bueno del Legislativo. La Casa Blanca lo niega — argumenta que el presidente actuó dentro de sus atribuciones como comandante en jefe.

Los cuatro republicanos que se unieron a los demócratas fueron Brian Fitzpatrick (Pensilvania), Thomas Massie (Kentucky), Tom Barrett (Michigan) y Warren Davidson (Ohio). Ninguno es un disidente habitual — son legisladores que decidieron que esta vez el costo político de mantenerse leales era mayor que el de rebelarse.

El mecanismo del veto — cómo funciona

Por qué el veto de Trump no cierra el tema

La resolución debe pasar ahora por el Senado — donde una resolución similar ya había avanzado a fines de mayo. Si el Senado la aprueba, va a la Casa Blanca. Trump vetará. Eso es casi seguro.

Pero el veto no es el final. Para anularlo, el Congreso necesita dos tercios en ambas cámaras: 290 votos en la Cámara y 67 en el Senado. Con los números actuales, esa mayoría no existe. La guerra continúa.

Sin embargo, lo que importa no es el resultado legal inmediato — es la señal política. Cuatro republicanos votaron contra su presidente en un tema de guerra. Eso no había ocurrido antes en este conflicto. Y con las midterm a cinco meses, el número puede crecer.

La pregunta que muchos analistas no se animan a formular directamente es si Trump tiene una salida inteligente disponible que no va a usar. Si dejara pasar el freno del Congreso — o si simplemente lo aceptara — podría presentarlo como una liberación: «El Congreso decidió, yo acaté, Israel que se arregle solo.» Lavarse las manos de una guerra que se está prolongando más de lo esperado y que está subiendo el precio del petróleo antes de las midterm.

Pero eso requeriría una cintura política que el narcisismo de Trump no permite. Para él, aceptar un límite del Congreso es una derrota personal — no estratégica, personal. Entonces vetará. Lanzará la diatriba contra los cuatro «traidores». Los amenazará con primarias. Y la guerra seguirá.

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El fondo de los 1.800 millones — indemnizar el golpe

El segundo frente del mismo día fue quizás más revelador sobre el estado interno del partido republicano. El gobierno de Trump había incluido en la agenda legislativa un fondo de 1.800 millones de dólares para indemnizar a sus aliados que aleguen haber sido perseguidos políticamente por la administración Biden.

En la práctica, ese fondo abría la puerta a indemnizar con dinero público a participantes del intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021 — una aberración jurídica e institucional que muchos senadores republicanos, incluidos algunos que votaron por Trump, no podían defender públicamente.

La revuelta fue suficientemente fuerte como para que Todd Blanche, fiscal general en funciones, anunciara que el gobierno abandonaba la iniciativa. Pero Trump, interrogado por periodistas en el Despacho Oval ese mismo día, dijo que el fondo le «encantaba» y que no sabía si realmente estaba descartado o solo en pausa. En pocas palabras: echó por tierra el intento de sus propios legisladores de dar el tema por cerrado.

«Es un gorila en las primarias republicanas, pero es un gorrión herido entre el electorado general.» — Mike Murphy, estratega republicano, sobre Donald Trump

El senador John Cornyn por Texas — a quien Trump contribuyó a derrotar durante las primarias — publicó en redes sociales un editorial del Wall Street Journal pidiendo al Congreso que le «clavara una estaca» al fondo para garantizar que muriera definitivamente. El senador Bill Cassidy por Luisiana, que votó a favor de la destitución de Trump en 2021, dijo simplemente: «Hay que asegurarse de que está realmente muerto.»

Dos senadores republicanos que saben que Trump intentó destruirlos políticamente, publicando abiertamente contra su presidente. Eso tampoco había ocurrido con esta frecuencia.

Iowa — el beso de la muerte

El tercer revés del día fue en Iowa, donde el representante Randy Feenstra perdió las primarias frente a Zach Lahn, un granjero y agente político conservador. Trump había apoyado a Feenstra — tardíamente, pero lo había apoyado.

Mike Murphy, estratega republicano, señaló que la derrota de Feenstra refleja algo que la Casa Blanca no quiere reconocer: las políticas del gobierno han golpeado a las comunidades agrícolas, en particular los aranceles y el aumento de los precios del petróleo por la guerra con Irán. Trump sigue siendo dominante en las primarias republicanas — pero su apoyo ya no es el seguro de vida que era en 2020 o 2024.

Lo que dicen los republicanos que ya no tienen nada que perder

El senador Thom Tillis por Carolina del Norte — que anunció que no se postulará a la reelección después de que Trump lo amenazara — fue el más directo de todos. En una entrevista matutina en la CNBC dijo que la elección de Bill Pulte como director en funciones de inteligencia nacional no tenía «ninguna posibilidad» de ser confirmada por el Senado. Pulte había hecho pública información hipotecaria personal de críticos de Trump e impulsado investigaciones federales contra ellos.

«Estoy harto de todos estos aficionados», dijo Tillis sobre el gobierno de Trump. Y luego añadió algo más revelador: «Tengo la impresión de que hay personas que asesoran al presidente como si no hubiera elecciones en noviembre.»

Es la frase que resume todo. Los senadores republicanos que tienen que sobrevivir electoralmente en noviembre están viendo algo que la burbuja de la Casa Blanca no quiere ver.

Lo que viene — diatriba, veto y más guerra

El patrón de Trump ante cualquier resistencia interna es conocido y consistente: amenazas, diatribas en redes sociales, intentos de impulsar candidatos primarios contra los rebeldes, y finalmente una demostración de que el partido vuelve a alinearse. Ha funcionado durante años.

Lo que es diferente ahora es el contexto. Las midterm de noviembre de 2026 están a cinco meses. El precio del petróleo sigue alto por la guerra de Irán. Las comunidades agrícolas están pagando los aranceles. Y los republicanos que tienen que defender sus escaños en noviembre están empezando a hacer el cálculo que Trump no quiere que hagan: ¿cuánto me cuesta seguir siendo leal?

Trump tiene la salida perfecta disponible — dejar que el Congreso lo frene, lavarse las manos de la guerra y culpar a Netanyahu. No la va a usar. El narcisismo no lo permite.

Lamar Alexander, el senador republicano retirado por Tennessee, lo dijo con la claridad que solo tienen quienes ya no tienen nada que perder: Trump aún tiene la oportunidad de trabajar con un Congreso que «coincide con él el 99% de las veces.» Pero necesita «asesorarse por personas de mentalidad independiente, en lugar de solo por personas que trabajen para él y a quien pueda despedir. Purgar a los senadores que lo apoyan no es un buen camino para crear un legado del que se sienta orgulloso cuando se vaya.»

El veto a la resolución sobre Irán llegará. La diatriba contra los cuatro traidores republicanos llegará. Los intentos de destruirlos en las primarias llegarán. Y la guerra seguirá — porque Trump no tiene cintura para aceptar el freno que le daría la salida más elegante.

Lo más irónico de todo es que Netanyahu es quien más se beneficia de ese narcisismo. La guerra que empezó como una operación conjunta sigue siendo, en la práctica, la guerra de Netanyahu — financiada por el contribuyente americano, ejecutada con cobertura diplomática americana, y prolongada porque Trump no puede admitir que necesita salir de ella.


Fuentes principales: Votación de la Cámara de Representantes, resolución sobre poderes de guerra, 3 de junio de 2026. Declaraciones de los senadores Cornyn, Cassidy y Tillis, junio 2026. Discurso de Trump en Tokio, octubre 2025. Declaraciones de Mike Murphy y Lamar Alexander. Ley de Poderes de Guerra de 1973. Resultados primarias Iowa, junio 2026.

Este artículo tiene propósito analítico e informativo.

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