Un audio filtrado capta al vicepresidente burlándose de Carney ante donantes republicanos, mientras Canadá negocia en público como si fuera entre iguales
Mark Carney llegó al poder en Canadá prometiendo enfrentarse a Trump sin ceder. En privado, ante una sala de jóvenes donantes republicanos en Southampton, Nueva York, el vicepresidente JD Vance lo describió de otra forma: un «chico muy dulce» que «entra, saca pecho» y presenta como victoria nacional lo que, según sus propias palabras, es una retirada en la mayoría de los temas.
El audio que nadie debía escuchar
La grabación, obtenida por The Canadian Press de una fuente presente en el evento privado, muestra a Vance describiendo con sorna el estilo negociador del primer ministro canadiense: «Entra, saca pecho y dice: ‘Voy a, como, ganar duro a Donald Trump.’ Es divertidísimo porque Carney presenta esto como una victoria para Canadá cuando, en el fondo, se retiran en muchos temas.»
Vance no se guardó tampoco el propósito último de toda la negociación: «El objetivo de todo esto es cambiar el comportamiento de Canadá. Que, ya sabes, no del todo, pero ciertamente se han inclinado hacia una dirección trumpiana.»
El objetivo de todo esto es cambiar el comportamiento de Canadá.
JD Vance, vicepresidente de Estados UnidosLo que Canadá cede a cambio de «victoria»
El acuerdo en curso surge después de que Trump amenazara con aranceles del 50% sobre productos canadienses, retrocediendo el 18 de agosto con una pausa de tres días tras una llamada telefónica con Carney. Según fuentes de ambos países, Estados Unidos discute bajar los aranceles al acero y aluminio canadiense del 50% al 25% —el doble de lo que Canadá busca—, y solo para un volumen limitado de exportaciones. En el sector automotor, el arancel podría bajar del 25% al 15%.
A cambio de esa reducción parcial, Canadá eliminaría los aranceles de represalia sobre autos estadounidenses, y podría abandonar medidas que protegían a sus propios competidores frente al streaming y la distribución de noticias online de Estados Unidos. Carney, además, les pidió a los primeros ministros provinciales que devolvieran el alcohol estadounidense a las estanterías —el mismo boicot que había hecho caer un 81% interanual las importaciones canadienses de licor de EE.UU.—, en un gesto que el propio premier de Manitoba describió sin filtro.
No diría que Carney nos estaba suplicando, pero ¿qué es un paso antes de mendigar?
Wab Kinew, premier de Manitoba«Trump es débil, y va a ser masacrado en las midterms»
La respuesta más dura al audio de Vance no vino del propio Carney — vino de un premier provincial, con una lectura que coincide punto por punto con el diagnóstico que se viene armando sobre la posición de Trump.
Kinew instó a los canadienses a seguir boicoteando productos estadounidenses «sin importar qué», incluso si el alcohol vuelve a las estanterías: «Si volvemos a poner el alcohol en las estanterías, no lo compres… compra lo canadiense en su lugar. Hemos hecho un trabajo increíble manteniéndonos unidos frente a las amenazas arancelarias de Donald Trump y creo que deberíamos seguir haciéndolo.»
Creo que Donald Trump es débil. Estados Unidos es hoy más débil en el mundo que hace un año, y está a punto de ser masacrado en las elecciones de mitad de mandato.
Wab Kinew, premier de ManitobaY remató con una frase que resume el ánimo de fondo: «Gente muy sabia ha dicho que no se puede conseguir un buen trato con una mala persona, y creo que esa regla se aplica aquí, así que creo que deberíamos luchar.»
El «diputado cualquiera» que jugó de topo
El audio deja otra pieza incómoda: Vance elogió por su nombre a un legislador canadiense identificado como Jivani, describiéndolo como «este diputado cualquiera que tiene buena relación con nosotros» y que «ha sido un defensor bastante efectivo» — dentro de la propia delegación negociadora canadiense. También calificó al líder conservador opositor, Pierre Poilievre, de tener «buen sentido» en las negociaciones, en contraste implícito con el propio Carney, del Partido Liberal.
«Anexión», «desagradable», y el fondo de la relación
El desprecio de Vance no aparece en el vacío. Trump calificó el mes pasado al liderazgo canadiense de «desagradable», y viene planteando repetidamente la idea de que Canadá se convierta en el «estado 51», cuestionando su viabilidad como país independiente sin condiciones comerciales favorables de Estados Unidos. Carney asumió con la promesa de plantarse frente a esa presión, y buena parte de su gestión estuvo dedicada a diversificar los lazos comerciales de Canadá hacia Asia y Europa, precisamente para reducir la dependencia de su vecino.
El contraste entre lo que Vance dice en público y lo que dice ante donantes republicanos en privado no es un desliz — es la confirmación, con nombre y apellido, de un patrón que se repite con cada aliado de Estados Unidos: la negociación se presenta puertas afuera como un acuerdo entre socios, mientras puertas adentro se celebra como un ejercicio de moldeo de conducta sobre un país que «no del todo, pero ciertamente» terminó inclinándose hacia donde Washington quería. Carney puede seguir llamándolo victoria en sus propios términos políticos. Pero cuando el propio vicepresidente estadounidense se ríe de esa versión ante una sala de simpatizantes, la pregunta que queda es de quién termina siendo, en los hechos, la victoria — y quién es, apenas, el chico dulce que entra sacando pecho.
También en Bastión
Bastión se sostiene con trabajo, no con publicidad. Si esto te aportó algo, invitame un café.
☕ Invitame un café