2-4 de agosto de 1964 — Golfo de Tonkín, Vietnam
El ataque que nunca existió: Incidente del Golfo de Tonkín
«Solo disparábamos a objetivos fantasma»: el piloto que vio todo desde el aire. Décadas después, hasta el propio general vietnamita lo confirmó: esa noche no pasó absolutamente nada.
- El ataque real del 2 de agosto
- La noche del 4 de agosto: disparándole a fantasmas
- La resolución que abrió la guerra
- «Absolutamente nada»: la confesión del general vietnamita
- El piloto que vio todo, y a quien ordenaron callar
- La CIA que ya sospechaba en 1964
- Lo que reveló la NSA en 2005
- La carta que empezó a destapar todo
El Incidente del Golfo de Tonkín fue el hecho que justificó la gran escalada militar estadounidense en Vietnam. Décadas después, documentos desclasificados y estudios internos cuestionaron la versión oficial —sobre todo respecto a un supuesto segundo ataque— y convirtieron el caso en uno de los episodios más polémicos del siglo XX.

El ataque real del 2 de agosto
En la madrugada del 2 de agosto de 1964, el destructor USS Maddox —realizando una patrulla de inteligencia de señales dentro de las operaciones DESOTO— fue abordado por tres torpederos del 135° Escuadrón Torpedo de la Armada Popular de Vietnam. El Maddox hizo disparos de advertencia; los barcos norvietnamitas respondieron con torpedos y ametralladoras. En el enfrentamiento, un avión estadounidense lanzado desde el portaaviones USS Ticonderoga resultó dañado, tres torpederos norvietnamitas sufrieron daños, y murieron cuatro marineros norvietnamitas, con seis heridos más. No hubo bajas estadounidenses: el Maddox salió, según su propio reporte, «ileso excepto por un solo orificio de bala de una ametralladora vietnamita».
La noche del 4 de agosto: disparándole a fantasmas
Dos días después, el USS Turner Joy se unió al Maddox en otra misión DESOTO. Esa noche, ambos barcos abrieron fuego contra retornos de radar y sonar, precedidos por intercepciones de comunicaciones que las fuerzas estadounidenses interpretaron como indicio de un ataque inminente. El capitán John Herrick, comandante del grupo de trabajo, reportó que estaban siendo atacados por barcos norvietnamitas —cuando, en los hechos, no había ningún barco norvietnamita presente—.
Herrick mismo, poco después, informó dudas sobre las percepciones iniciales de su propio grupo de trabajo. Pero la administración Johnson se apoyó en intercepciones de comunicaciones de la Agencia de Seguridad Nacional, mal interpretadas, para concluir que el ataque había sido real.
La resolución que abrió la guerra
Primer ataque real contra el USS Maddox.
El gobierno informa un segundo ataque —el que resultará el más controvertido de toda la historia—.
El Congreso aprueba la Resolución del Golfo de Tonkín.
Estudios internos, incluido el del historiador de la NSA Robert Hanyok, empiezan a cuestionar formalmente la existencia del segundo ataque.
La Resolución del Golfo de Tonkín otorgó al presidente Lyndon B. Johnson la autoridad para ayudar a cualquier país del sudeste asiático que se considerara «en peligro por agresión comunista» —la justificación legal completa para desplegar fuerzas convencionales en Vietnam del Sur y comenzar una guerra abierta contra Vietnam del Norte—.
«Absolutamente nada»: la confesión del general vietnamita
En el documental de 2003 The Fog of War, el propio exsecretario de Defensa estadounidense Robert S. McNamara admitió que el ataque del 4 de agosto —el que Washington usó para autorizar represalias— nunca ocurrió. En 1995, McNamara se había reunido con el excomandante del Ejército Popular de Vietnam, Võ Nguyên Giáp, para preguntarle directamente qué había pasado esa noche.
Giáp fue categórico: el ataque había sido imaginario. En 2005, un estudio histórico interno desclasificado de la NSA confirmó lo mismo —el Maddox sí se había enfrentado a la Armada norvietnamita el 2 de agosto, pero el incidente del 4 se basó en mala inteligencia naval y en interpretaciones erróneas de comunicaciones norvietnamitas—.
El piloto que vio todo, y a quien ordenaron callar
El comandante de escuadrón James Stockdale, además de su testimonio inicial, relató en su libro de 1984 Love and War haber visto al propio Turner Joy apuntando sus armas contra el Maddox —fuego amigo confundido con un ataque enemigo—. Stockdale afirmó que sus superiores le ordenaron guardar silencio sobre lo que había visto, y que después, cuando fue capturado en Vietnam, le preocupaba profundamente que sus captores lo obligaran a revelar esa información.
La CIA que ya sospechaba en 1964
En 1999, el ejecutivo sénior retirado de ingeniería de la CIA, S. Eugene Poteat, reveló que a comienzos de agosto de 1964 le pidieron determinar si el informe de un operador de radar mostraba un ataque real o uno imaginario. Pidió más detalles sobre el clima, el tiempo y las condiciones de la superficie, pero nunca se los dieron. Concluyó que no había habido torpederos esa noche.
La frase que lo resume todo
Según Poteat, «a la Casa Blanca solo le interesaba la confirmación de un ataque, no que tal ataque no existiera». Es, en esencia, la definición exacta de una operación de bandera falsa construida sobre negligencia y sesgo político —no una fabricación deliberada de la nada, sino la decisión de no cuestionar una conclusión que convenía políticamente—.
Lo que reveló la NSA en 2005
En octubre de 2005, The New York Times reveló que Robert J. Hanyok, historiador de la propia NSA, había concluido que la agencia «sesgó deliberadamente» las pruebas para hacer parecer que el ataque había ocurrido. Sus conclusiones ya se habían publicado, sin difusión pública, en 2001 —cuatro años antes de que trascendieran—.
Hanyok reconstruyó que, a medida que avanzaba la noche del 4 de agosto, más inteligencia de señales dejaba de respaldar cualquier emboscada —pero el personal de la NSA, ya convencido de que el ataque era real, ignoró el 90% de esa evidencia contraria, y la excluyó directamente de los informes que llegaban al presidente. Según los funcionarios de inteligencia consultados por el Times, la publicación del informe de Hanyok se retrasó años porque preocupaba que generara comparaciones con la inteligencia —igualmente cuestionada después— usada para justificar la invasión a Irak de 2003.
La carta que empezó a destapar todo
En 2014, al cumplirse 50 años del incidente, el teniente John White publicó un libro sobre el caso, recordando cómo una carta suya de 1967 a un periódico de Connecticut había sido clave para presionar a la administración Johnson a decir la verdad. White había leído el libro de Stockdale, lo contactó, y este lo conectó con Joseph Schaperjahn, jefe de sonar del Turner Joy —quien confirmó que los reportes de sonar del Maddox eran defectuosos, y que la propia administración Johnson ya lo sabía antes de pedirle al Congreso la Resolución del Golfo de Tonkín—.
La distinción que hace todo el libro de White
White distingue entre «mentiras por comisión» y «mentiras por omisión». Su conclusión: Johnson no inventó el ataque de la nada, pero fue culpable de mentir deliberadamente por omisión —al ocultar la incertidumbre real que ya existía dentro de su propio gobierno sobre si el segundo ataque había ocurrido—.
El caso del Golfo de Tonkín quedó, con las décadas, como uno de los ejemplos de referencia más estudiados sobre cómo una duda razonable, deliberadamente ocultada al Congreso y a la opinión pública, puede convertirse en la justificación legal de una guerra que costaría, finalmente, más de 58.000 vidas estadounidenses y millones de vidas vietnamitas.
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