El manchesterismo: mucho relato, poca sustancia
Andy Burnham llegó a primer ministro británico sin disputar un programa político ante nadie, ungido por el aparato laborista en crisis. Su «manchesterismo» promete el fin del neoliberalismo, pero su único éxito real —los buses públicos de Mánchester— tardó cuatro años y no es replicable. Qué hay detrás de la marca, y qué límites fiscales y administrativos enfrenta su gobierno.









