La voz que Israel prefiere no escuchar
Gideon Levy, periodista de Haaretz, habla desde adentro de Israel sobre la guerra, el consenso social y la contradicción entre democracia y Estado judío.
Gideon Levy, periodista de Haaretz, habla desde adentro de Israel sobre la guerra, el consenso social y la contradicción entre democracia y Estado judío.
Un técnico israelí con fotos del arsenal nuclear secreto de su país. Un espía que llegó a estar a un paso de ser Ministro de Defensa de Siria. Un archivo robado en Teherán en menos de seis horas. Una operación grabada en cámara frente al mundo entero. El MOSSAD no es una agencia de inteligencia común. Es una doctrina. Una filosofía. Y una promesa que llevan setenta años cumpliendo.
Cuando alguien te pregunta qué pasa en Medio Oriente y terminas explicando 1400 años de historia sectaria que comenzó con una discusión sobre sucesión en el año 632 y ahora incluye drones marítimos, rutas de gas natural, y el control de puertos mediterráneos. Ni ellos se acuerdan bien por qué empezó todo, pero siguen peleando por costumbre. Assad se fue, el «Eje de Resistencia» colapsó, y todos están redibujando el mapa mientras nosotros tratamos de explicar quién es quién en este circo geopolítico. Más problemas que libro de matemáticas, pero con misiles.
Hay voces que incomodan precisamente porque vienen de donde menos se espera. Gideon Levy es una de ellas. En una entrevista reciente con el periodista Chris Hedges para ScheerPost, Levy ofreció un análisis brutal sobre la lógica que mueve las guerras de Israel: en Gaza, en Líbano, y ahora en Irán. No como análisis externo. Como testimonio.
Durante décadas, el petróleo fue el eje invisible sobre el que giró la geopolítica global. Hoy, mientras el mundo habla de transición energética, el crudo sigue detonando alianzas, rupturas y conflictos armados. Esta es la historia de cómo un cartel de productores moldeó el siglo XX — y de por qué su fractura interna está redibujando Oriente Próximo y África en tiempo real.
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